LA CANCIÓN DEL PARIA

"... y siempre voy vagando... y si algún día siente, mi espíritu, apagarse la fe que lo alumbró, sabré morir de angustia, más, sin doblar la frente, sabré matar mi alma... pero arrastrarla no" (O. Fernández Ríos)

sábado, 28 de diciembre de 2013

UN PODER EVOCATIVO CONTUNDENTE - GENTE NOBLE

Prólogo del libro "Gente Noble" de Federico Marotta (2012 - Editorial Entrega 2000 de Mercedes, Soriano, Uruguay). Impreso en España. Se puede adquirir en bubok.es de manera electrónica o en papel. Escrito por Wilson Armas Castro:

UN PODER EVOCATIVO CONTUNDENTE

Nadie puede olvidar lo vivido.
Nuestra experiencia -acumulación de vivencias- queda registrada en forma inmanente en nuestra conciencia y nuestro cerebro y un acto volitivo es capaz de actualizar el presente, así pasen décadas.
¡Qué prodigio es tener la capacidad de evocar!

He aquí el meollo de una definición que yo utilizaré para aproximarme al contenido del libro.
Federico Marotta reside desde hace varios años en Mallorca y escribe sus relatos con un profundo contenido emocional, atesorado en su sensibilidad de hombre maduro.
No creo que haya otro género literario más apropiado que el relato para pintar a los actores preferidos, con fuertes tonos de afectividad. Premeditadamente Federico trata de teñirlos con una pátina de sutil reminiscencia que provoca en el lector una conmoción súbita. Sus relatos mencionan personas, paisajes, hechos, lugares, y expone un abanico referencial multifacético, escritos con su muy particular manera de narrar.
¿Y porqué son tan atractivos? Sencillamente porque su poder evocativo es contundente, en virtud de sus vivencias profundas que, aun cuando pinte un personaje apenas conocido en un viaje, inmediatamente lo instala en lo profundo de su alma, con una adhesión tan fuerte, que no logra analizarlo a la distancia para objetivarlo. Y el lector queda con la sensación de que Federico está integrado en el personaje.
Contratapa y contrasolapa del libro

El relato "El bar do Arante" (primera y segunda parte) -que tiene la estructura de un cuento- no deja de ser el tiernísimo racconto de un romance de dos jóvenes que se conocieron en tierras lejanas y que vuelven a encontrarse después de muchos años, por el imperio del azar.
Hasta en "Definición de Patria" y algunos otros relatos pretende distanciarlos para convertirlos en actores ajenos a él, pero, a mi juicio, no lo logra: sigue siendo Federico.
El género relato, para abordarlo, no es tan fácil como se cree. Con frecuencia muchos lo escriben como si fuera una crónica periodística. Pero Federico lo factura con una buena dosis de lirismo, de manera que su lectura nos resulta, no sólo agradable sino atrapante. La emoción es la resultante de la entrega total del autor y en este caso nadie podrá negar que Federico impregnó sus relatos con su sensibilidad más acrisolada, apelando a la evocación.
En todos ellos está el sello de la nostalgia por su terruño, aun cuando el tema no lo mencione en forma expresa. Es una constante de este escritor, podríamos decir que es el leitmotiv campanillando permanentemente.
Por otra parte quiero mencionar algunos de sus antecedentes familiares para dar fuerza a mis argumentos interpretativos. Es innegable que algunos escritores nacen con un tesoro de inteligencia admirable, pero a este tesoro hay que cultivarlo, hay que ensancharle sus fronteras creativas en todas las disciplinas del espíritu para enriquecerlo.
Y Federico ha tenido la suerte de crecer junto a su padre, mirándolo y respirando permanentemente una atmósfera de creación artística. Wilde, su padre, pasó la vida dibujando, pintando, colaborando en el embellecimiento de la ciudad, estudiando los orígenes de la primera población de la Banda Oriental y que, como culminación, creó el Escudo Departamental "AQUÍ NACIÓ LA PATRIA", fervoroso esfuerzo que fue compensado con un merecido premio, conquistado en un concurso, en donde, entre otras virtudes, expone su condición de historiador, sumado a su amplio dominio de la heráldica.
Y el niño, después el joven Federico, mamó ese ambiente de exquisita creación y que luego devino en afición literaria.
Estamos delante de un escritor, uno más que se suma a la pléyade de cultivadores de arte, ennobleciendo de este modo la cultura de Soriano.
Esperamos con fundadas expectativas muchos y proficuos frutos de su talento que, sin lugar a dudas, pronto los tendremos.
Wilson Armas Castro