LA CANCIÓN DEL PARIA

"... y siempre voy vagando... y si algún día siente, mi espíritu, apagarse la fe que lo alumbró, sabré morir de angustia, más, sin doblar la frente, sabré matar mi alma... pero arrastrarla no" (O. Fernández Ríos)

sábado, 14 de diciembre de 2013

"EL HUMOR ES LA TERNURA DEL MIEDO" - ENTREVISTA A GUILLERMO MORDILLO

GUILLERMO MORDILLO
"EL HUMOR ES LA TERNURA DEL MIEDO"
(Entrevista realizada en Radio Calviá (Mallorca, España), el 22.6.13, gracias al contacto y gentileza de Eduardo Basigalup)

Guillermo Mordillo Menéndez, humorista gráfico. Nació en Villa Pueyrredón, Buenos Aires, Argentina el 4 de agosto de 1932. A los 12 años decidió aprender dibujo y sus padres emigrantes españoles lo apoyaron. Veranea en Calviá, Mallorca y aceptó una entrevista que dejó transmitir su permanente humor y su memoria prodigiosa.
22.6.13 - Con Guillermo Mordillo en Radio Calviá (Mallorca, España)





Los personajes de sus dibujos no hablan, siempre quiso tener un estilo propio y aunque demoró en llegar 25 años, lo consiguió. Encara ahora el proyecto más importante de su vida y todos los días comparte la temprana mañana dibujando. Me confirmó lo que siempre decía, que el humor es la ternura del miedo.
Tomando unos mates comenzamos una entrevista muy llevadera por las ganas que tenía de hablar, su cercanía y sencillez, propias de los grandes. A pesar que desde joven ha vivido en varios países su conversación siempre tiene palabras o frases típicas de Argentina. Será como él dice, que la patria de uno es la infancia.

-         ¿Por qué el humor?
Soy consciente del verdadero sufrimiento de la humanidad en el mundo entero. No hay más que escuchar las noticias y mi trabajo es un antídoto contra esas situaciones en muchos casos injustas y dolorosas, como es el sufrimiento. Por eso es que hago humor, porque tengo miedo de muchas cosas.
Los periodistas me preguntaban cuál era mi definición del humor y un día la encontré en un viaje en tren y se me ocurrió esta frase: el humor es la ternura del miedo. Corresponde exactamente a lo que pienso y hago.
-         ¿De qué tienes miedo?
Tengo miedo de no saber y esa pregunta me la he hecho desde chico. No saber de dónde venimos, dónde estamos, dónde vamos. Cuando tenía unos 50 años me enteré que yo era agnóstico. Nací en una familia católica pero nunca el discurso de la iglesia católica ni de ninguna otra me convencía. Y un día me enteré que era agnóstico, aunque no ateo. Pienso que hay algo, pero no sé lo que es. Y como todas las religiones, para mí, son invenciones del hombre, la respuesta la tiene que dar el absoluto, pero el absoluto no sé que es.
-         ¿Le tienes miedo a la muerte?
A la de los demás, a la mía no. El día después de mi muerte no podré decir que me morí ayer. Ni al minuto después de la muerte. En cambio los demás sí y es muy importante. Todavía no sé dónde vamos (ríe).
-         ¿Tenés idea cuántos millones de personas pueden haber visto tus dibujos?
No, pero tengo idea de que hay gente que le gusta lo que yo hago. Hay gente que no ha visto nunca un dibujo mío. Hay gente que los ha visto y son indiferentes. No sé en qué proporción. Es como el jugador de fútbol, que está rodeado de los hinchas de su equipo y parece que se cree Dios, incluso. Pero está en contacto con gente que no tiene idea quiénes son, ni de dónde juegan ni nada. Viven en un mundo aparte y yo no quiero vivir en un mundo aparte, quiero vivir en este planeta por el momento. Después veremos dónde viviremos. (ríe)
-         ¿Tu edad?
La anécdota más antigua y significativa fue en 1937. Tenía 5 años. Agarré a mi mamá por la mano y la llevé al cine y vimos juntos “Blancanieves y los siete enanitos”. A partir de ese día fue el clic. Dibujaba ya, pero a partir de ese día lo hago todos los días. Dibujar no es sólo las ganas de dibujar. Hay palabras como la vocación, la inspiración. La palabra ganas no es bonita, pero es la verdadera. Tener ganas de hacer algo. Incluso cuando uno tiene mucha edad. Acabo de hacer una exposición en Munich, Alemania y la titularon lo que yo siempre digo, que no tengo 80 años sino cuatro veces 20. Porque cuando tenía 20 años dibujaba con gran entusiasmo. A los 40 el mismo entusiasmo. A los 60 el mismo entusiasmo con un poco más de experiencia y a los 80 el mismo entusiasmo con más experiencia, más técnica, más proyectos.
En este momento estoy trabajando en el proyecto más importante de mi vida, con 80 años, y que es una consecuencia de Blancanieves y los siete enanos. Es una película de largometraje, en 3D, que se está haciendo en Alemania. La hemos empezado hace dos años y pensamos terminarla en 2015 o 16. Es un gran proyecto. Empecé a hacer esta película en 1937 y tengo impaciencia para que empiece la producción porque estamos todavía en el argumento. Estoy creando los personajes, el decorado. Es el gran proyecto de mi vida. Tengo un miedo… y lo que también tengo es el título, “La isla loca”. Me preocupa que la producción quiere que los personajes hablen y mis personajes no hablan. Veremos qué pasa, estoy muy impaciente para saber cuál es el resultado, el efecto de mis personajes hablando. La jirafa va a hablar, aunque la verdadera no habla, no admite sonidos.
-         ¿Perderá la magia si habla?
O puede ganar, no sé. Tengo curiosidad por saber qué va a pasar. Es un desafío y es lindo tenerlo a esta altura de la vida. Porque mi mejor discurso es el silencio, lo entiende todo el mundo. Aunque yo hablo cuatro idiomas, mal, pero los hablo. Todos con acento, pero el único donde no tengo acento es en mi trabajo. Les van a poner voz y diálogo, es muy importante el cambio.
-         ¿Por qué haces humor sin que hablen tus personajes?
Circunstancias. Estoy viviendo en París con 34 años. En ese momento mi actividad eran tarjetas humanísticas y no hacía lo que hago ahora. Por una cuestión de salario y aumento que me daban pero no era lo que yo quería, de cabeza dura dije “me voy”. Estaba en París, pero me quedé en Pampa y la vía, sin trabajo, sin familia porque todavía no conocía a mi mujer y sin muchas reservas porque había ido a Argentina a ver a la familia. Cuando regreso a París pido el aumento, no me lo dieron y sin trabajo, solo y sin dominar el idioma. Por eso mis dibujos son sin palabras. Un colega me dijo por qué no hacés dibujos para la prensa y no lo había hecho nunca. Empecé a hacerlos pero sin diálogos, sin palabras… y me salió bien. Por eso estamos haciendo esta nota 47 años después.
Dibujo de Mordillo
-         ¿Villa Pueyrredón?
No solamente nací allí. No me fui de Argentina, me fui de Villa Pueyrredón (ríe), porque yo no conocía nada. Había estado una vez en Mar del Plata. A los 20 años visité con unos amigos Mar del Plata y al día siguiente estábamos todos secos, nos habíamos gastado toda la guita (dinero). Mucho más tarde conocí Córdoba… y nada más. Porque en la época que era joven y jugábamos a la pelota todos los días en la calle no íbamos de vacaciones. Ni a la montaña, la nieve o el mar. Mar vi cuando fui a Perú y la nieve la vi por primera vez en Nueva York. Y puedo decir que mi infancia fue muy feliz, siempre por el mismo motivo porque estas ganas de dibujar, que para mí es un misterio porque todos los días me pregunto por qué tengo tantas ganas de dibujar, es increíble. Yo mismo no puedo explicarlo, una varita mágica, qué se yo. Y esa era mi infancia, jugar a la pelota todos los días con los amigos, que es lo mejor que puede existir porque los ves todos los días… jugás, practicás. Íbamos al cine los sábados, costaba 20 centavos y veíamos tres películas (ríe). Creo que es el cine 25 de Mayo en Villa Urquiza.
-         ¿Disney?
Me gustaba, fue una época de mi vida. Disney no dibujaba y es el dibujante más famoso del mundo. A los 24 años decidió no dibujar más porque se consideraba mediocre. Vi dibujos de él y no era muy hábil, tampoco era bueno como animador. A esa edad decide dirigir dibujantes y animadores. Ninguno de sus personajes fue creado por él. Tengo los nombres de los dibujantes que crearon al ratón Mickey, al pato Donald y muchos más. La pauta era que todo lo que se creaba en el interior de los estudios Disney pertenecía intelectualmente a él, a su estudio. Hay un personaje que nació el mismo año que yo: Goofy. Y mi hermana el mismo año que el pato Donald, en el 34. (Mordillo es capaz de hablar mil historias sobre Disney con su memoria prodigiosa)
-         ¿Música mientras dibujas?
El Requiem de Mozart significa un descubrimiento, debe estar relacionado con la edad. Generalmente escucho radio y me gusta la que no tiene publicidad. Te ayuda, te acompaña la voz humana. Cuando busco concentración elijo entre el silencio total o el Requiem. No sé lo que dicen las palabras, supongo que es religiosa, no sé. Pero es la música la que tiene la magia, es increíble.
-         ¿Amparo?
Con Amparo (Camarassa, su esposa) nos conocimos en París, es de origen valenciana porque nació en España, pero a los 4 años la llevaron a París y su cultura es francesa. Habla francés sin acento y español con acento. Es la madre de mis hijos, abuela de mis nietos. La conocí en una cena. Mis hijos se llaman Sebastián y Cecilia, queríamos nombres que se pronunciaran igual en francés y español. Nacieron en París y mi hija es muy parisina y mi hijo más internacional porque ha vivido en varios países y habla cuatro idiomas sin acento. Habla como un italiano, francés, inglés o español, sin acento. Mi hija también. Sebastián acaba de regresar de Australia, fue piloto de Fórmula 3 y se retiró, ahora tiene 43 años. Cecilia es colega mía, está participando en la producción de la película, es mi principal asistente y es un lujo tener a tu hija de ese modo.
-         ¿Transmitís la argentinidad a tus hijos?
No, ellos son libres, incluso no están bautizados. Y a la argentinidad mucha bolilla no le dan. Han estado de visita en Argentina, les gusta la gente, la familia… sabés que la nacionalidad de cada uno de nosotros es la infancia. La mía está en Argentina. Mi juventud también, me fui a los 23 años. Pero esa es la patria.
-         ¿El fútbol?
Hubo mucho fútbol en mi vida aunque he jugado en una cancha verdadera tres veces, creo. El resto en la calle, en los baldíos. Mi experiencia en una cancha de fútbol verdadera es que a los diez minutos estaba asfixiado. Uno no está entrenado, se pone a correr como un loco y en diez minutos no tenés más aire. Y me gustan los arqueros (porteros), son los que más sufren, si te marcan un gol la culpa es de él, qué se yo. Sale a protestarle a los defensas: “¿cómo los dejaste solos?”… me encantan los arqueros.
-         ¿De qué equipo sos hincha?
Soy una especie de extraterrestre en esto del fútbol porque de pibe era hincha de Boca. Lo más fácil era ser hincha de Boca. Me di cuenta que con Boca iba a sufrir toda la vida. Tengo amigos de mi edad, hinchas de Boca y sufren y cuando tenía 12 años iba con mi papá, que era hincha de River, al Monumental en bicicleta, no teníamos coche. Íbamos siempre a ver River-Boca. Siempre ganó River, era la época de la máquina: Pedernera, Labruna, Loustau. Y debo ser un caso único, renuncio a ser hincha de Boca. Más tarde mi mamá me dice: “a mí me gustaría ser hincha de un cuadro de fútbol así los domingos tengo en qué pensar”. Le digo: “mamá, vos de soltera vivías en Caballito, tenés ojos verdes, te llamás Oliva, tenés que ser hincha de Ferro (la camiseta de Ferrocarril Oeste, barrio de Caballito, es verde). Llegaban los domingos y mamá preguntaba: ¿cómo salimos?... y perdimos mamá, pero tuvimos mala suerte. Me fui haciendo hincha de Ferro y al final de la vida de mi mamá le hice una pregunta que pocos hijos le hacen a la madre: “mamá, ¿dónde me hicieron?”… “ te hicimos en Caballito”. Yo nací en Villa Pueyrredón, ella sabía que llegaba encinta de Caballito. Y me hubiera hecho hincha de Ferro mucho antes. Mi mamá tenía mucho sentido del humor, heredé de ella el fondo de ver las cosas con humor.
-         ¿De dónde eran tus padres?
Mi mamá era asturiana, española y mi papá extremeño. Los Mordillo son extremeños y he estado en el pueblo, Guijo de Granadilla, provincia de Cáceres. Tiene menos habitantes hoy que cuando ellos se fueron. Este año se cumplen cien años de la llegada de los Mordillo a Buenos Aires, llegaron el 3 de noviembre de 1913. Y para mí se cumplen 50 años de mi llegada a Europa. Mi papá llegó a Argentina con 9 años y mi mamá llegó a Argentina en 1928 que es un año como si fuera una anticipación porque es el año que nace el ratón Mickey y también Patoruzú.
-         ¿Mantuvieron el acento?
Mi papá se hizo argentino y mi mamá nunca cambió, murió asturiana. Una vez la invité, en 1980, y volvió a Asturias y se encontró con una hermana.
Al que no conocí y no lo haré nunca es a mi abuelo materno, nunca se sacó una foto, nunca sabré cómo era. Son detalles… pero están conmigo eh… están conmigo. Mi abuelo materno era minero, en las minas de carbón de Asturias. Me hubiera gustado conocerlo. Era socialista. Un tío me dice “sí, pero era socialista…” y si, si era minero en las minas de carbón qué querés que sea…
-         ¿Conocés gente conocida?
Me gusta Chabuca Granda, “La flor de la canela” es un himno en Perú. Se lo escuché a ella misma cantarlo en una casa de familia. Se puso a cantar, tuve esa suerte. Y también escuche a Violeta Parra, quien creó “Gracias a la vida”, cantar en París. Y con Mercedes Sosa… tres mujeres, tres grandes intérpretes. Tuve la suerte de conocer a Mercedes Sosa. Estuve en su casa, en sus conciertos. Tenía un dibujo mío en su casa, en su salón y una vez me cantó teniéndome las manos. Ahora ni me acuerdo lo que me cantó, estaba con tanta emoción pero me acuerdo de la suavidad de sus manos, una gran persona. Siempre que me encontré con ella fue en París, para mí era casi parisina.
También le di la mano a Charlie Chaplin. Fue el 12 de enero de 1967, a las 7.30 de la tarde, en París. Y tengo otra, que ocurrió en Roma. Fui por tres días porque iban a presentar mis dibujos animados en la televisión. Me encontré con Oski, gran colega mía y gran maestro. Si tengo que mencionar un gran maestro argentino es Oski. Fui a la casa, nos fuimos a cenar y después a la exposición donde había mucha gente y en un momento dado me hacía falta aire. Le digo a Oski: salgo fuera a tomar aire. Calle Margutta, empedrada, me pongo a caminar y alguien me alcanza y me pregunta en italiano la hora. Lo miro y era Federico Fellini. ¡Fellini me estaba preguntando la hora en la vía Margutta, en Roma! Y me dicen: “vos tenés una suerte…, hace 40 años que vivimos aquí y nunca lo vimos a Fellini. Hace un par de meses fui a Roma, fui a la calle Margutta y en el metro cuadrado donde Fellini me preguntó la hora me saqué una foto con un colega italiano, que hace el gesto cómo que me está pidiendo la hora. Reconstruí la escena. Fellini vivía en esa calle. Los coches siguen sin pasar, pero ahora pueden estacionar, la única diferencia que encontré después.
Y a Cortázar lo crucé en la calle, lo vi en París. También compartí un vaso de whisky, recuerdo que era un vaso de plástico, con Anita Ekberg, de “La dolce vita”.
Me cruzo con la gente en la calle y observás que no miran nada, miran el suelo, a cualquier lado, pero no miran a la persona. Yo miro a todos los que me cruzo en la calle. Cualquiera seguramente se ha cruzado con alguien muy conocido pero no lo ve. Por ejemplo, frente a la casa mía, en Mónaco (donde vive ahora), vive Roger Moore y me encontré con él un par de veces en el supermercado. Tenía un sombrero y gafas, nadie se dio cuenta que era Roger Moore. Lo vi de mucha edad y lo seguí porque iba a comprar fruta, estaba con su mujer. Estaba comprando frutillas y quedé mirándolo porque James Bond estaba comprando fruta y nadie lo miró, nadie se dio cuenta. La observación es parte de mi oficio.
-         ¿Emociones?
Soy muy sentimental, muy argentino por ello. A mi mujer le llama la atención. Yo hablo con los árboles, con los animales. Tengo una anécdota… yo juego al golf y ese día estaba solo en uno de los campos de Santa Ponsa. Termino de jugar el hoyo 17, me dirijo al siguiente. Era la caída de la tarde, voy con mi carro y mis palitos por un sendero de tierra y veo por mi derecha algo que no había visto en mi vida. En fila india venían patos adultos. Patitos con la madre en fila india sí, pero patos adultos nunca vi. Viejos, estaban despeinados y llegan al sendero donde yo bajaba y se paran. Se paran porque venía yo. Me paro también y los miro. Les digo “pasen”… y pasaron. Es increíble. Después miro para todos lados y estaba solo y me pregunto a quién se lo voy a contar. Me sentía en el medio de un dibujo animado.
¿Te fijas cómo te mira el perro? Miran a los ojos y a veces con la boca abierta, la lengua que se le cae. Te está sobrando. Perro en inglés se dice dog y al revés god (Dios). No creo que los perros sean dioses, pero son enviados especiales. El mío es uno de ellos que vino a mi casa a observarnos. La forma que nos miran. No te olvides que yo hablo y soy un humorista profesional y le busco la vuelta a las cosas. Siempre pregunto ¿por qué Dios tiene que ser un hombre? ¿por qué no puede ser una mujer… o un perro? No creo que el perro sea Dios, pero es un enviado especial.
-         ¿Tomás mucho mate?
Sólo cuando estoy en Argentina. Mi hermana y cuñado toman mucho mate.
-         ¿Te gusta Edith Piaf?
Y a quién no. Junto con Mercedes Sosa, Chabuca Granda y muchas más. Una maravilla. Viví 20 años en París.
-         ¿Las exposiciones?
Cada uno de nosotros, que hacemos dibujos humorísticos, deberíamos tener el derecho a hacer una exposición de tiempo en tiempo. He hecho dos exposiciones en Mallorca, la primera en 1989 y la segunda en 2009 con el título “20 años no es nada” porque simplemente la hice 20 años después que la primera y es la única forma de conocer la obra de un autor, humorístico o artístico. Ver la obra o dibujo de un colega no alcanza, hay que conocer el trabajo completo y así la exposición cumple su cometido. Cuando hago una exposición es la única ocasión que yo tengo de conocer mi público. Nosotros, los dibujantes humorísticos, somos payasos solitarios, trabajamos entre cuatro paredes. No tenemos público. Envidio al payaso que tiene la reacción inmediata del público cuando hace su humor y a mí me gustaría ser un payaso. Por el momento soy un payaso solitario. A veces me ocurre que hay gente riéndose con dibujos míos, sin saber que yo estoy ahí.
La palabra soledad es un hilo conductor. A veces me dicen “usted no hace la actualidad” y digo sí, yo hago la actualidad. La soledad es ancestral, actual y futura y más actualidad que la soledad no hay. Actualidad continua, constante. Hay otra actualidad mucho más triste, la vemos siempre. Alguien dijo y no sé si lo interpretaron mal: amaos los unos a los otros. Pero para mí la constante en la historia de la humanidad es mataos los unos a los otros. Lo vemos todos los días. En este momento hay hombres que matan hombres. Todos los días. Por eso digo que hago humor para no llorar.
-         ¿Algún dibujo especial?
Hay un dibujo mío que posiblemente es el más emblemático. Un dibujo mío político, pero no lo hice con intención política. Un día viajando por Inglaterra en tren miro por la ventanilla y allí ves urbanizaciones con casas todas iguales. Y dije qué lindo sería hacer un dibujo donde todas las casitas son iguales y hay un tipo que las pinta de distinto color. Y lo hice. Sin pensar que era un alegato contra el totalitarismo. No lo pensé en el momento, me gustó la idea gráfica. Al hombre que pinta las casas viene la policía y se lo llevan preso, sólo porque pintó las casas de colores diferentes. Ese dibujo me lo han publicado en China. Allí me publican un alegato contra el totalitarismo. ¿Sabes por qué? Porque lo ven de distinta manera. Que se embrome por rebelarse contra el sistema. Pero yo no lo pensé así. Ese dibujo me lo publicaron Amnistía Internacional secciones Francia e Italia. Hay posters de ello, acá en España también se hizo aunque se publicó en una escala menor. Y es tapa de libro en Taiwán.
Trabajé dos semanas en Pekín haciendo dibujos animados y estaban preparando esa secuencia del hombre que pinta las casas en dibujo animado.
-         Tus personajes animados no tienen nombres.
A veces hay gente que no me conoce porque cuando empecé a hacer los dibujos no los hice hablar, no les puse nombre. Si les pongo nombre y los llamo Asterix, Mafalda o Patoruzú, la gente identifica mejor. Pero sin nombre… Mi mamá me decía: no entiendo tus chistes, pero deben ser muy buenos porque a la gente les gusta. Más tarde, cuando ella ve mis dibujos animados en la televisión: ahora sí, me dice. Simplemente porque tenía una cultura de imagen o televisada, pero no de texto. Necesitaba que hablaran o se movieran o dijeran algo. Entonces cuando vio mis dibujos en la televisión me decía: ahora los entiendo.
Sabés que di una conferencia en la Escuela Garaycoechea de Buenos Aires este año. Había un chico de 12 años y cuando hablo de Walt Disney no sabía quién era. ¿Cómo alguien escapó a ese lavado de cerebro que han hecho los estudios Disney?
Con Guillermo Mordillo y Eduardo Basigalup
-         ¿Tu relación con Juan Carlos Altavista?
Conocí a un muchacho en Lima, Perú. Éramos tres y uno de ellos era Juan Carlos Altavista, “Mingo”. Viví con él un año compartiendo piso, tuve una suerte… En esa época él tendría 26 o 27 años, yo 25 y él todavía no había creado a “Mingo” (popular personaje televisivo de barrio, argentino). Estaba en Perú haciendo radio y televisión. Se volvió a Argentina y poco tiempo después creó Mingo. Y yo no era Mordillo en esa época. Hacía publicidad, me voy a Estados Unidos y todavía no empiezo a hacer lo que hago ahora. Eso comienzo a hacerlo en París, mucho más tarde. Después en  Buenos Aires él ya era Mingo, yo Mordillo y venía a casa de mi mamá en Villa Ballester y te imaginás el barrio. Mingo era muy distinto al personaje, era coqueto. Nada de escarbadientes en la boca o mal peinado. Era todo lo contrario, hasta se peinaba las cejas. Juan Carlos se mojaba los dedos y se peinaba las cejas. Tenía gafas, las llevaba. ¡Cuando pasaba una mina (mujer) buena se ponía las gafas para verla!, pero no las llevaba puestas. Era muy coqueto, lo contrario de Mingo.

Le preguntaron a Flaubert ¿quién es Madame Bovary? Y respondió: soy yo. Cuando me preguntan a mi quiénes son mis personajes… mis personajes son ellos, no soy yo.
Una pregunta que me hacen muy seguido los periodistas y todavía no me la has hecho: ¿qué es lo que me hace reír? Y tengo la respuesta exacta. Me hacen reír los bebés y los animales. Cuando se ríe un bebé es una risa contagiosa. Vos lo besás en la pancita a un bebé y se pone a reír como un loco y te contagia la risa. Y los animales son cómicos sin saberlo. Se portan de una forma humorística como los gatos que apagan la luz. Te morís de risa con esas cosas. Hay un documento que lo pasan seguido en la televisión y es una señora que da a luz cuatro bebés. Están en la cama y los cuatro bebés a las carcajadas… ¡los cuatro! Vos mirás eso y si tenés un mal de cualquier cosa o estás depresivo… cuatro bebés matándose de la risa es para morirse de la risa.
Además los niños tienen unas respuestas… Tengo una nieta de 4 años, el otro día estábamos en un restaurant, mi esposa le dice ¿querés agua?... esperá, que estoy reflexionando. En francés se lo dijo. Y mi nieto que tiene 7 años le dice a su hermana: a vos te hace falta un poco de cultura general.
-         ¿Bailás tango?
Soy una persona púdica y bailar el tango es una exhibición, por eso no me va. No sé bailar, dicen que es un sentimiento que se baila. Eso de poner mis sentimientos en público…
-         Creo que preferís a Buster Keaton por delante de Chaplin.
Sí. Conocí antes a Chaplin. Keaton no tenía una cosa que sí tenía Chaplin. Chaplin tenía alguna que otra sensiblería y Keaton no tuvo nunca. Chaplin tenía aquello de la cieguita que vendía flores, que recupera la vista y se va con otro. Esas cositas sensibleras. Keaton jamás. Hay una obra maestra de Keaton que se llama El General y tiene la mejor escena de amor de toda la historia del cine. Él está conduciendo la máquina y su novia está barriendo la locomotora en pleno viaje, es esa. Keaton lo hacía con humor, no con sensiblería.
-         ¿Cuántas veces viste “Bambi”?
Vi “Bambi” 19 veces. Yo quería hacer animación antes de hacer lo que hago ahora. Queríamos saber cómo estaba hecha la película, cómo estaba hecha fotograma por fotograma. No podíamos parar la película y darle marcha atrás y pasarla imagen por imagen. Hoy en día los chicos se compran el dvd de cualquier película de animación, se lo llevan a casa, lo miran cuando quieren, imagen por imagen, para atrás, para adelante. Es la mejor escuela para los que quieren aprender animación. Por eso es que me quedaba a dos sesiones enteras de cine, para ver “Bambi” una vez tras otra. Incluso conozco los defectos de la película. Hay un vuelo de pájaros y en un momento dado uno de los pájaros desaparece. Es un defecto de animación.
La animación que se hace actualmente es fabulosa. Te animan todo. Hay una película que vi varias veces: Ratatouille. La historia de una rata que quiere ser chef de cocina. Y la historia es increíble, cómo llegar a realizar una historia así de bien, genialmente. Han reproducido el ambiente de la cocina de un gran restaurant. Yo creo en el estado de gracia. Un tenista en estado de gracia puede ganar un campeonato y los directores de cine en estado de gracia hacen cosas como Ratatouille. La última película que vi en cine, aunque no voy por falta de tiempo es El artista. Película francesa, muda y en blanco y negro.
Dibujo de Mordillo
-         En la casa de tu niñez había un baldío y cuando pasabas silbabas porque tenías un poco de miedo.
¿Cómo te enteraste? Pero ya no existe. En ese baldío está el origen de una reflexión mía del humor. Era una casa que estaba al fondo de una especie de parque, desaliñado, abandonado. Y yo de pibe, de noche, iba a buscar a mi mamá que estaba con una amiga, eran vecinos nuestros. De noche atravesaba el parque abandonado y me daba miedo. Como me daba miedo silbaba. Ahora ya no silbo, ahora dibujo. Por eso digo que es la ternura del miedo la que hago yo.
-         ¿Cuál fue el gol que gritaste más en tu vida?
Uno que le hicimos a River en 1952, lo hizo Rumsfeld, jugador de Ferrocarril Oeste. Estaban jugando en el Monumental de River, época que a ese estadio le faltaba una tribuna. Ataca Ferro y Rumsfeld, que era un tronquito, pero tenía un balazo, un tiro fuerte, tira y la pelota lo supera al arquero, lo encegueció el sol, no sé qué cosa y pega en el travesaño, que en esa época eran cuadrados y pega en la arista, se eleva verticalmente. El arquero de River mira para atrás, no ve la pelota en ningún sitio, se da vuelta y hace gestos a los defensas ¿dónde está la pelota?, que cae, le da en el hombro o en la cabeza y entra ¡gol de Ferro! Eso lo tengo yo en un dibujo. Éramos 30 hinchas de Ferro contra 30.000 de River y ¿ves las cosas cómo son? Yo siempre fui a ver River-Boca en la cancha de River y nunca ganó Boca. Como hincha de Ferro, le ganamos a River 3 a 1. Yo era simpatizante de Ferro, hincha es otra cosa.
-         ¿La bicicleta de tu viejo?
Mi viejo iba al frigorífico de Mataderos, en Buenos Aires, en bicicleta. Mi papá nunca tuvo coche, no tuvimos casa. Alquilábamos siempre y la casa era muy humilde. Creo que la casa nuestra era la más humilde del barrio
-         ¿Qué es lo mejor que te dejaron tus viejos?
Me dejaron hacer. Termino la escuela primaria con 12 o 13 años y les dije “quiero ser dibujante”. Y no se opusieron, al contrario, como mi viejo era obrero, les pareció una maravilla tener un hijo que quería ser dibujante, me parece a mí. La lógica era que me dijeran seguí estudiando y después te hacés dibujante, pero me dijeron que estaba muy bien. Un primo me inscribió en una escuela en la sección ilustración. Dos años más tarde, con 15, Lino Palacio me toma examen y me dan el diploma de ilustrador y a partir de ahí fui asistente del profesor en la Escuela Superior de Periodismo.
-         ¿Qué hubiera sido tu vida sin el dibujo?
¿Y el dibujo sin Mordillo? (ríe). Me preguntan cuál es mi mejor dibujo y les digo: el que voy a hacer.
La tarjeta dedicada
-         ¿Mallorca?
Vengo a pasar un tiempo en Palmanova, a visitar familia. La madre de mi mujer era de Soller. Como dice mi hermana sobre Mallorca: “esto es como Córdoba rodeada de Mediterráneo” (Córdoba, Argentina).
-         Hay un montón de premios que ha ganado Mordillo, ¿son importantes?
Sí, pero hay dos que son más importantes. Primero el reconocimiento de los colegas y el segundo es el cariño del público. Si me sacás esos dos, todos los demás no cuentan.
-         ¿La revista París Match fue muy importante para vos?
Sabés que la revista París Match está en los kioscos de Buenos Aires. O sea que si vos publicás cualquier cosa en París Match…


Los libros recopilatorios de Guillermo Mordillo han sido editados en varios idiomas y publicados en países como Italia, Portugal, España, Alemania, Francia, Bélgica, China, Estados Unidos o Argentina. Vivió en Perú, luego en Estados Unidos se emplea en la Paramount Pictures. Se radica en París, publica en París Match, sus dibujos los reproduce la revista alemana Stern. En 1980 se muda a Mallorca, lo nombran presidente de la Asociación Internacional de Autores de Cómics y Cartoons con sede en Suiza. Actualmente reside en Mónaco y veranea en Mallorca. Recibe premios como Fénix de humor (1973), Yellow Kid (Italia 74), Nakanoki (Japón 77), Cartoonist of the year (Canadá 77), Palma de Oro San Remo (Italia 78-83), medalla de plata de la V Bienal Internacional de dibujo humorístico de Tolentino, Italia; medalla de plata del Primer Festival Internacional de dibujo humorístico de Sarajevo; medalla de oro de la Asociación de Dibujantes Argentinos, Profesor Honorífico del Humor (1997) y Catedrático Honorífico (2002) por la Universidad de Alcalá, España, Premio Haxtur en el Salón Internacional del Comic de Asturias, España (2004). Ha realizado exposiciones en París, Moscú, Barcelona, Montreal, Mallorca, Hamburgo, Pekín, Argentina, Bélgica.
Como le dio la mano a Chaplin...

Agradezco a Eduardo Basigalup el contacto realizado para encontrarnos con Mordillo. Ambos comparten amistad y además se unen en Ferrocarril Oeste, el club argentino de fútbol del cual Mordillo es hincha y donde Eduardo fue arquero (portero) y campeón nacional en 1982. Hoy Eduardo, integrante de cuerpos técnicos deportivos como lo fue en el Real Mallorca, es un destacado artista de la pintura y residente en Mallorca. Gracias a ambos.