LA CANCIÓN DEL PARIA

"... y siempre voy vagando... y si algún día siente, mi espíritu, apagarse la fe que lo alumbró, sabré morir de angustia, más, sin doblar la frente, sabré matar mi alma... pero arrastrarla no" (O. Fernández Ríos)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

RUBEN ÁNGEL CABRERA "CLANO"

Entrevista de José Olazarri:

Ángel Ruben Cabrera: Salía un olor exquisito de aquella frutería...

Hace tiempo que no veíamos caminando o en bicicleta por las calles de Mercedes a Ruben Cabrera como lo hizo durante muchos años, tampoco en el Amy donde seguía bastante a Independiente, el equipo del cual era hincha, donde empezó a los 14 años. Sin exclusividad, porque le gustaba el fútbol con mayúsculas, y asistía a todas las canchas. Es uno de los mercedarios que más títulos ha ganado, nacionales e internacionales: campeonatos uruguayos, dos de América, un Intercontinental. En lo personal, no diría que éramos amigos, pero sí muy conocidos. Y de ahí que surgió esta entrevista, publicada originalmente en el diario Crónicas el 10 de junio 1990, que reproducimos porque sabemos que despertará buenos recuerdos en todos. Y a ella sumamos preguntas de otra nota, va en recuadro separado con el título de "Perfil". Editada en Entrega 2000 Nº 142, 20 de febrero 1998, tal vez permita conocerlo más humanamente, a aquellos que no tuvieron la suerte de tratarlo.

En dos décadas hasta estos días, en nada cambió en su forma de ser. Que de alguna manera reflejamos en el copete de aquella comunicación, en parte sigue lo escrito en aquel momento. "Antes algunos periodistas me habían dicho, tiene mucho para contar pero no te va a decir nada. Por el contrario, con dolor tuve que descartar material interesantísimo por falta de espacio. Pero esto yo no lo sabía días pasados, cuando con un sol de otoño que caía sobre las hojas verdes y amarillas de los paraísos, iba con todas mis dudas a cuestas y el recuerdo de su manera de jugar. Por la calle 18 de Julio cruzo Piedras, llego a su casa, me estaba esperando. La charla fue muy fluida y sin reservas, nada de 'esto no lo ponga'. Imposible no tener simpatías por él y su manera de ser. Es que para el barrio y los amigos siguió siendo nada más -y nada menos- que el Clano, bueno, humilde y generoso...

En las paredes de su casa se ven fotos de equipos de Peñarol -en el de mayor tamaño, ni siquiera aparece- y en algunos donde jugó. Con la celeste de Uruguay, en otro del mismo color pero con la banda lila del Emelec de Ecuador, que también defendió. Un diploma -de alguna manera hay que llamarlo- del ignoto Sacachispas, cuadro de chiquilines, sus admiradores...". Reproducimos aquí la entrevista, recordando que fue realizada hace veinte años, y de la cual suprimimos solo algunas de nuestras preguntas pero no sus respuestas, con agregado de subtítulos para agilizar el texto.

¿Por qué le dicen Clano? Eso fue de chico, cuando jugábamos en el Cerro, yo me crié allá. Siempre peloteábamos en un sitio baldío y ahí se inició el nombre pero no recuerdo quien de los muchachos me lo puso.

En su familia no habría lujos ¿era de futbolistas? Mi padre Mario Cabrera, también conocido como Mario Sandoval, empezó en Olímpico y creo que terminó en Peñarol de Mercedes. El hermano que vive conmigo, el Gorola, jugó en Independiente, Olímpico y la selección de Soriano. El menor Tibilo, también en Independiente, el seleccionado y además en Juventud. Y el mayor de todos dejó muy joven, pero la gente que lo vio jugar de 2, decía que era el mejor de todos nosotros. Una familia de origen muy humilde, papá era albañil, mi madre María Cristina Santana, trabajaba como doméstica, los dos nacieron en Mercedes. Pero gente buena, nosotros hacíamos bandideadas de niños aunque sin maldad ni éramos atrevidos, siempre la vieja nos encaminó bien. Hice poca escuela, ayudaba a mi padre cuando era chico, en sus trabajos de albañilería. Fuimos seis hermanos: Angélica, Delia, José Pedro, Mario Roberto, yo y Omar, que es el menor.

Y empezó en el campito... en los del Cerro, donde ahora está la Capilla, ahí aprendimos a jugar con la famosa pelota de trapo. Mucho después vimos una en serio, había un señor que me parece que era Chacón de apellido; había hecho un cuadrito donde él era prácticamente el dueño y también de una pelota de fútbol de verdad. Cuando por primera vez apareció ¡qué cosa divina! Íbamos a todos lados, el cuadro se llamaba Once Corazones.

¿Y la con tiento? Primero estaba aquella que tenía un tapón [lo explica conseñas], después la de tiento, pero para mí se aprende todo con la de trapo, la pegada y precisión del pase. Luego nos mudamos por un par de lados y en seguida vinimos aquí, al barrio Artigas. Esta casa se hizo con sacrificios. Yo ya estaba en Montevideo, se había comprado un terreno grande y mis hermanos, con otros muchachos, la levantaron. Yo, claro, ponía el dinero. Le dimos satisfacción a la vieja, mis padres son muertos.

¿Cuándo empezó a jugar oficialmente? Había un dirigente que yo se lo nombro y usted se va a acordar, Juan Carlos Bolonini, que tenía una frutería en Rodó y Colón. Un día yo pasaba, me llamó y me dijo, negrito vení. Usted imagínese, semejante comercio con un olor a comida... [nos reímos] no era que pasáramos hambre pero de todas maneras... Me dijo, si jugás en Independiente yo te empleo aquí. Pero va a tener que hablar con la vieja, le digo, yo tenía doce o trece años. Bueno, llevate unas frutas de las picaditas y decile que venga. Fue, dijo que sí, entré a trabajar y luego pasé al Mercado Central. A los 14 años ya estaba jugando en Independiente.

¿En las inferiores? Fue todo rápido, muy jovencito ya estaba en 1ª, mi hermano mayor también. En 1957 salimos campeones, le ganamos a Peñarol 4-0 y la final 2-1. No quiero olvidarme de un dirigente que me ayudó mucho, el "Vasco" Washington Barrenechea. En el '58 me eligieron para la selección de Soriano, fuimos vicecampeones, el centro delantero era La Hueca, Eduardo Rodríguez, un jugadorazo. De técnico estaba Carlos Scarone. Me enseñó a patear, como se ponía el pie, los tiros libres y fuera del área, era un hombre extraordinario. Yo me quedaba con él a patear penales. Él decía, usted tiene que ponerse a dos pasos... y si tendrá razón. Ponía otro palo al lado de uno de los del arco y con sesenta y pico de años, la metía siempre ahí, yo a veces le erraba. Me aseguraba, no la agarra nadie, y era así nomás.

¿Se acuerda de algún partido? Soriano tenía un cuadrazo, nos ganó Río Negro nada más, pero tuve la suerte de hacer goles en Salto, Paysandú y también aquí en Mercedes.

MONTEVIDEO

¿Cómo pasó al fútbol de Montevideo? Vivíamos en Sarandí y Garibaldi, era un sábado, estábamos al mediodía con mi hermano chico y la pelota. De tarde jugaba contra Olímpico en la cancha de Independiente. Entonces vienen dos señores y me dicen que pueden llevarme a Montevideo. Me van a ver, empatamos 2-2, y yo hice los dos goles. Enseguida después del partido, arreglaron con mi vieja. Eran los hermanos Policci de Dolores, Juan hacía muchos años había jugado en Independiente, estaba en la capital y era Cónsul de Peñarol. Yo nunca había viajado y les dije que sólo iba con un amigo [nos reímos], qué cosa! Parece mentira.

Bueno, pero tenía diecisiete años! Se imagina, fui nomás con el amigo Alvarez, le dicen Chinato, estuvo muchos años como cantinero del Pelotaris. Salimos al otro día en ómnibus, los cuatro, nosotros y los Policci. Llegamos de nochecita, paramos en una pensión y a la otra mañana nos fueron a buscar para practicar en Las Acacias. Yo los conocía a todos los jugadores de los diarios, estaba Tito Gonçalvez, Omar Míguez, Eduardo Hohberg, era increíble.

Un chiquilín, ya entreverado con campeones mundiales... Yo tenía una timidez tremenda, vergüenza, andaba medio escondido dentro del vestuario. Estaba Hugo Bagnulo y me dijo de una manera muy cariñosa, vaya negrito, dé una vuelta, caliente un poco y agarre una pelota. Después empezó la práctica. Recuerdo que comenzó con Coccinello (creo que era de Fray Bentos), me parece que Júpiter Crescio, yo, el Omar Míguez y Oscar Leicht.

Yo era compañero de Leicht en preparatorios. Era muy ligero y le pegaba fuertísimo, después pasó a Defensor. Yo quería arco nomás, hice tres goles, pero con esa gente y cómo me las tiraban, era muy fácil... y yo estaba en pleno. Ese mismo día me vine porque extrañaba, parece mentira, estuve una noche nomás. Pero a la otra mañana aparecieron don Gastón Guelfi, Carámbula y Magariños. A fines de 1959 ya pasé a Peñarol.

¡Si habrá gustado! Don Gastón ¡qué hombre bárbaro! nunca me quiso vender, siempre fui en préstamo a otros cuadros. Me quería como a un hijo. Recuerdo que iba a Los Aromos de mañana y me hacía así [hace la seña con los dedos] de uno o dos goles. Yo ganaba poco, tenía que pagar la pensión y todo, pero si triunfábamos me decía que pasara por el negocio de él en calle Valparaíso, me daba un vale y en la sede cobraba unos pesos más.

¿Cuándo pasó a primera? Jugaba en 3ª, había reserva pero nosotros hacíamos el preliminar de la 1ª. Teníamos un cuadro bárbaro, empezaba Cubilla, Rocha, toda esa gente. En el '60 andaba haciendo goles mientras Míguez y Hohberg estaban en el ocaso y la tribuna me empezó a pedir. Pero también hay recuerdos malos, tuve la mala fortuna de lesionarme en los meniscos, me sacaron los dos y ya nunca me sentí el mismo jugador. En ese campeonato, en 1ª faltaban unas seis fechas y llevaba 13 goles. Jugamos con Fénix, en seguida de empezar hice otro gol y ahí me lesioné, me operaron y me costó la recuperación. Si hubiera habido en esa época los adelantos que hay ahora... Igualmente salí goleador del Campeonato Uruguayo con 14 goles. Salimos campeones y en 1961 también.

¿Y en lo internacional? En el '60 fuimos a jugar la Libertadores, yo era suplente de Hohberg. Las finales fueron contra Real de Madrid, en Montevideo salimos 0-0 pero allá perdimos 5-1. A mitad de año salimos campeones de la Libertadores en Paraguay, ganándole al Olimpia en Puerto Sajonia. Después las finales contra el Benfica, yo jugué allá en Portugal y perdimos 1-0. Pero aquí ganamos 5-0 y después en el mismo Estadio Centenario la finalísima 2-1, primera vez que un cuadro sudamericano salió campeón de la Copa Intercontinental.

¿Cómo vivía los partidos? no parece nervioso. Es que no lo era para nada, aquel cuadro tampoco, no había temor a ninguno. En esa época tallaban Peñarol, Real de Madrid y el Santos, qué jugadores había! Me acuerdo de Garrincha, un jugadorazo, pero cuando vino a Montevideo con Botafogo, de primera Roberto [Matosas] lo frenó dos o tres veces. Pero es una cosa muy linda oír el aliento de la gente y más cuando uno hace un gol.

¿Y cómo vivió la fama? Yo tranquilo nomás, siempre fui igual, jamás compraba diarios, sólo miraba los que me llevaban. Tengo fotos -que nunca junté- de personas que me las regalaron. No sé qué me daba, yo estaba para jugar al fútbol y nada más.

¿El primer clásico? Tuvimos la suerte de salir campeones en 3ª, le ganamos a Nacional en reserva y 1ª. El partido que me quedó más grabado fue un clásico por el '61 en Montevideo. Íbamos perdiendo 2-0, jugando muy bien Nacional. Fuimos al vestuario y Bagnulo nos dice: no está perdido, si hacemos un gol antes de los 15 minutos del segundo tiempo les podemos ganar. Así fue, con un tiro libre Walter Aguerre le hizo un gol a Roberto Sosa. Después un centro pasado de Joya que pude cabecear y empatamos. Y como estaba lesionado en la rodilla, me ponen de puntero, empatamos y sobre la hora hice el otro y ganamos 3-2. En Peñarol siempre se acuerdan, con empatar Nacional ya era campeón.

El clásico que Clano no olvidaba

26 de noviembre 1961. Copa Uruguaya. Estadio Centenario: entradas vendidas 42.775, recaudación $ 289.694. Jueces: J. C. Armental, J. A. Baldizoni, F. Pardiñas.

Peñarol (3): Maidana, Edgardo González, William Martínez, Aguerre, Gonçalvez, Cano, Rocha, Sacía, Cabrera, Spencer, Joya. Nacional (2): Sosa, Mario Méndez, Troche, Origoni, Ruben González, Emilio Alvarez, Salvá, Douksas, Rodrigo da Costa, J. J. Rodríguez, Escalada. Goles: 29' Rodríguez y 44' Escalada (N), 53' Aguerre, 75' y 89' Cabrera (P).

¿Mundiales? El de 1962 en Chile, jugué en las eliminatorias con Bolivia, allá 1-1 y aquí ganamos 2-1 y nos clasificamos. Hicimos una gira por Europa con la preselección uruguaya, y conocí varios países, Alemania, Dinamarca, Checoslovaquia pero no me da la memoria y no me acuerdo de los resultados. El técnico era Nino Corazzo. [De archivo Entrega 2000: 11, 18, 22 y 27 de abril, 2 de mayo: respectivamente: Alemania Occidental 0-3, Hungría 1-1, Checoslovaquia 1-3, Rusia 0-5, Escocia 3-2]

¿Qué pasó en la concentración en Chile? Resulta que estábamos en Arica y eran tres los directores técnicos, Bagnulo, Scarone y Juancito López. Estábamos almorzando, yo no sé si Cubilla fue que pidió un plato más de sopa para no comer lo que venía, el Hugo le dijo que no, y entonces el Pardo se levantó y se fue a la piscina. Bagnulo lo fue a buscar, y nada más que yo me acuerde.

¿Los partidos? El primero fue contra Colombia, yo no lo jugué, entró Ronald Langón. El segundo partido fue contra Yugoslavia, perdimos 3-1, hice el gol, fue una jugada de Cubilla y pude cabecear. Pero lo echaron... [se ríe] y sí, hubo problemas con el 6 de ellos, el capitán, me dio una patada en el piso, le tiré un piñazo y se pusieron malísimos, ahí los dos para afuera. El último lo perdimos contra Rusia, tenían un golero muy bueno Yashin, y quedamos eliminados.

¿Qué sintió al entrar en esa peladera que era Arica? Y sí, no había pasto como cuando usted la conoció, pero uno estaba bastante acostumbrado a jugar en suelo duro, aquí mismo hay canchas así. En realidad yo no pensaba mucho, la mía era entrar a jugar ese partido y nada más.

OTROS EQUIPOS

¿Cuándo se fue de Peñarol? En 1965 pasé a Newell's Old Boys de Rosario, pero no alcancé a estar toda la temporada. Estaba otro uruguayo un back De los Santos, y buenos compañeros. Cuando debuté, le ganamos a Gimnasia y Esgrima en La Plata.

¿Qué hizo entonces? Volví a Uruguay y me prestaron a Wanderers, lindo cuadro y muy buena gente. El último partido lo jugué contra Danubio en el Parque Viera, hice un gol de chilena y la hinchada -la mayoría medio viejitos- me esperaron y pedían que me quedara otro año. De ahí de vuelta a Peñarol en 1967, pero ya no era el mismo. En 1968 fui al Emelec de Guayaquil en Ecuador, un cuadrazo. Me quisieron hacer contrato por otros dos años pero no quise quedarme. No era una ciudad linda en aquella época, la gente me trató muy bien pero cuando salíamos al centro con los uruguayos, a veces teníamos algún problema. Estábamos con Eduardo García el que fue arquero de Peñarol, Beltrán Sosa, un muchacho Rafael Sánchez. Salimos segundos o terceros. Había que viajar en avión o en ómnibus, mucha montaña.

¿Volvió al Uruguay? Sí a Montevideo, estuve una temporada en Danubio creo que estaba en la B, salí goleador. Para quedar libre, en 1970 fui al Wanderers de Santa Lucía, luego regresé al Independiente de Mercedes. Pero un día voy a Montevideo y me encuentro con Hugo Bagnulo, que era DT de Huracán Buceo. Me dijo que si me animaba a dar una manito hablaba con los dirigentes. Yo tenía el pase en la mano y arreglamos. Estuve en el '71 y 72, algunos goles hice, era cuadro de media tabla. Agarramos una girita linda a España, pero como quien dice, por el pasaje y la comida. Ganamos casi todos los partidos, perdimos uno solo contra el Celta de Vigo, y eso que se jugaba hoy por ejemplo, después a viajar toda la noche y al otro día partido de nuevo, fue la primera gira europea de Huracán Buceo.

EN MERCEDES

¿Se retiró del profesionalismo? Ahí volví a Mercedes, me había casado en 1963 y me divorcié en el '70, tengo una hija de 27 años que vive en Australia, hay buena relación, me escribe todos los meses. Cuando volví aquí estuve en varios equipos, Los Colores, Racing y Peñarol. El último partido oficial fue contra Olímpico en la cancha de Independiente. Me hicieron un foul y se me hinchó toda la pierna, la rodilla me quedó negra y dejé, fue en 1974.

Medallas, trofeos, diplomas. Algunos tengo, el más lindo es éste [lo muestra], me lo regaló Gonçalvez en un homenaje que nos hicieron en junio de 1969, a los campeones de 1961 y 1966. Me acuerdo que fui con un amigo de aquí, Sergio Matturo que tiene barraca. Había dos, uno para Alberto Spencer y el otro para él; con muchísima gente, fue en la Parrillada Sud América en General Flores y Garibaldi, el Tito se puso a hablar, agarró el trofeo y me lo dio, yo no lo quería ni agarrar.

Cuénteme lo del Cnel. Rótulo. El Coronel se portó muy bien conmigo, me quería dar trabajo en Montevideo pero yo preferí volver. ¿Y el Bar Deportivo? Estaba en Sánchez y Zapicán, lo pusimos con Jacinto Alvarez, duró el '75 y 76. ¿No se lohabrán tomado? [nos reímos] Yo que sé, no podía andar. Pero no, incluso también dejé completamente de fumar. Y ahora aquí estamos, no hacemos nada.

Nos interesa lo mejor que usted vio en fútbol. Arquero, el Turco Mazurkiewicz. Back Manicera, pero Troche también era bueno. Delantero Cubilla, aquella pelota que le llevó al ruso en México; Artime siempre ubicado me pareció increíble el pique corto que tenía dentro del área y era gol. Juez, el Turco Marino. DT Hugo Bagnulo. El mejor jugador sigue siendo Pelé. Al que le hice más goles en los clásicos fue a Roberto Sosa, muy amigo mío. Compañeros, puedo decir los del '61, Maidana, Joya, Edgardo González que siempre andábamos juntos, Núber Cano, Moacyr era buenísimo. La mejor hinchada era la de Wanderers, pero la de Peñarol también es buena. El mejor gol habrá sido uno de chilena desde fuera del área al Negro Enríquez, en la Colombes, jugando en Peñarol contra Wanderers. Partido: contra Bolivia aquí, 2-1 en las eliminatorias del Mundial, ¿ee acuerda de la Sastrería El Mago? La propaganda decía, lo mejor para el mejor, regalaba un traje y yo me lo saqué.

Cancha difícil. Hay varias, Puerto Sajonia, Villa Belmiro en Santos, la de Boca Juniors. ¿Alguna pelea? Grande se armó en Santiago contra Universidad de Chile con Peñarol. Entró mucha gente pero había muchachos que tiraban bien la piña como el Pepe Sacía, muy buen jugador de fútbol, era lento nomás.

Un momento difícil. Cuando me embromé los ligamentos de la rodilla operada en el '62, ahí pensé que no podía jugar más. Fue en la Colombes contra Defensor. Vino un centro, le voy a pegar de media vuelta, sale el Chivo Pavoni y me trancó la pelota con la frente. Me quedó bailando la pierna. Yo vivía en Durazno casi Paraguay, tomaba unos mates de mañana y cuando me quería parar no podía, me caía solo.

¿El fútbol actual? Ha cambiado todo, cuando hacíamos un gol nos saludábamos, felicitándonos y nada más. En cambio usted vea ahora, se arrodillan en el pasto... me daría vergüenza hacer lo que hacen, se tiran unos arriba de otros, capaz hasta de luxarse [nos reímos]. Me parece que habría que parar un poco, no digo si fuera una final del mundial o un gol definitorio en el último minuto. Y tener constancia yconducta. Sí yo la tuve, hay que trabajar, si no, no hubiera durado tanto. Ahora, pienso que la juventud está un poco equivocada respecto al fútbol. Hay muchachos con condiciones, juegan una temporadita, y ya se marean. Están deseando que termine el partido para ir a bailar o mirar televisión.

Perfil de Rubén Cabrera

Angel Rubén Cabrera Santana, "Clano", nació en Mercedes el 9 de octubre 1939, falleció en la misma ciudad el 14 de noviembre 2010.

¿Una imagen de su infancia? Cuando tenía ocho años comencé a trabajar de albañil, entonces en el Cerro donde nací nos juntábamos muchos botijas con mayores a jugar a la bolita y a veces no teníamos para comprar un caramelo ni nada. Yo le pegaba bien y así hacíamos los vintenes para el otro día, fue una cosa divina. Y jugábamos en Los Olivos [Parque Don Bosco] arco a arco con los mayores, a 10 o 15 metros por un medio [5 centésimos] de aquella época, y siempre me ponían a mí.

¿Tiene algún sueño que se repita? Volver a ver a mi hija que está en Australia y hace tantos años que no la veo.

¿De qué se arrepiente? Uno tendría que haber nacido en esta época, que es más fácil y se gana más dinero.

¿Qué hace en sus ratos libres? Voy bastante a la chacra de mi amigo Méndez Balarini acá cerca, "La Capuchina", la mayoría son jubilados, juntamos unos pesitos y hacemos unas comidas y eso...

Si pudiera elegir ¿dónde estaría ahora? Aquí en Mercedes, no más.

¿A quién le hubiera gustado conocer? Tuve la suerte de haber conversado con Pelé y Garrincha, con eso uno está cumplido.

Clubes donde jugó. Empecé en cuadros de barrio como Wanderers de barrio Artigas, Juventud Soriano, Independiente, Peñarol de Montevideo, pasé en préstamo a Newell's Old Boys, Wanderers de Montevideo, de nuevo en Peñarol, Emelec de Guayaquil, Danubio, Wanderers de Santa Lucía, Independiente, Huracán Buceo, y volví a Mercedes, Peñarol, Los Colores y Racing, me retiré en 1974.

Gol inolvidable. El gol del Mundial contra Yugoslavia, el arquero era Soskic, pero perdimos 3-1. Y después en Montevideo, hice algunos goles de chilena, son lindos. Me acuerdo de uno contra Racing que siempre le hacía partido a Peñarol, a los 2' erré un penal. Y usted sabe como es la hinchada, pero a los pocos minutos viene un corner del Pardo Cubilla desde la Olímpica y Colombes, yo lo esperé pasado y justo hago la chilena, sabe que la pelota me llenó el pie, sonó como un cachetazo. Un golazo, la gente estaba enloquecida... mire que embocarla así ¡cómo puedo hacer eso! pensaba yo.

¿De qué club es hincha? De Peñarol de Montevideo y aquí de Independiente.

¿El mejor equipo que integró? Peñarol de los '60. Luis Maidana, William Martínez y Salvador: Santiago Pino, el Tito Gonçalvez y Walter Aguerre; Cubilla, Linazza, quien le habla, Alberto Spencer y el Lucho Borges.

¿Algo más para decir? Que estoy orgulloso de haber sido jugador de fútbol, la parte económica a mí nunca me interesó. A la gente joven que trate de aprender a jugar, que no copien esas cosas raras que ven en la televisión. Hay que dedicarse, no estar un rato nada más.