LA CANCIÓN DEL PARIA

"... y siempre voy vagando... y si algún día siente, mi espíritu, apagarse la fe que lo alumbró, sabré morir de angustia, más, sin doblar la frente, sabré matar mi alma... pero arrastrarla no" (O. Fernández Ríos)

lunes, 1 de noviembre de 2010

PORQUE SE LLORA LA TERNURA

Guión de nuestro homenaje a José Carbajal "El sabalero", con las canciones utilizadas. "América Latina" por radio Calviá, Mallorca:
BORRACHO PERO CON FLORES
CHIQUILLADA
NO TE VAYAS NUNCA COMPAÑERA
Ha muerto esta semana José Carbajal.
Uruguay es un país latinoamericano y visto su mapa podemos darle un poco a la imaginación para visualizar un corazón. Si extendemos el poder de la imaginación también es una lágrima que llora hoy por la muerte de uno de sus cantautores más populares.
La muerte se equivocó, una vez más se equivocó. Ha llenado de angustia un país que alaba la ternura y la poesía elaborada de José Carbajal que describe en canto y música la sencillez de la gente uruguaya.
José Carbajal nació en un pueblo de 13.000 habitantes llamado Juan Luis Lacaze. Está situado a orillas del río de la Plata, en el municipio de Colonia. Juan Lacaze, un pueblo de trabajadores de la industria papelera y hasta hace pocos años de la textil, es también un pueblo con pequeño puerto y de pescadores.
A José Carbajal lo conocemos por su apodo: el Sabalero.
Lo conocemos porque compuso Chiquillada y a partir de allí su ternura se prendió fuerte y para siempre en el corazón de todo uruguayo que siempre cantó en cualquier edad de su vida aquello del pantalón cortito, bolsita de los recuerdos.
José Carbajal le cantó a todos esos botijas que con pantalón cortito se reunían en la siesta a jugar al fútbol en cualquier campito, allí donde los arcos se hacen con una piedra, una chancleta vieja o con la imaginación nomás. Le compuso una canción a ese instante del niño de barrio que pasaba su infancia en la compañía de otros iguales en el cañadón o que se disputaban una perrita abandonada mediante un picadito de fútbol en el campito del barrio armando una pelota con cinco medias enrolladas.
CHIQUILLADA
Después José Carbajal compuso una canción a su gente. Sentado en el cordón de la vereda lanzó su pluma bajo la sombra de un árbol bonachón para estampar para siempre un himno popular, cantado por todo uruguayo que se precie de improvisar un coro en cualquier reunión de amigos.
Así, José Carbajal vio pasar la sencillez de su pueblo en su pluma, prolongada en su guitarra e inmortalizando su ternura en el corazón de cada uruguayo.
Elogió la sencillez de la gente, sus costumbres cotidianas, su vida pueblerina en la alegría de sus canciones, en la música que reúne e identifica, recordándonos siempre que hay que seguir la lucha de pan y de trabajo, porque el tamboril se olvida y la miseria no.
A MI GENTE
El Sabalero dejó de estudiar para ponerse a trabajar en la fábrica textil, impulsó un instituto de enseñanza nocturna y pronto marchó a Montevideo para intentar grabar su primer disco.
Chiquillada fue impulsada en Buenos Aires por el argentino Leonardo Favio y la popularidad que le dio a la canción sirvió para que José Carbajal comenzara a transitar con firmeza su trayectoria musical.
Pero en tiempos difíciles para el paisito uruguayo José Carbajal debió partir al exilio y pasó por Argentina, México, Francia, España y finalmente Holanda. Volvió a Uruguay cuando la república oriental recuperó el sistema democrático, pero años después regresó a Holanda, para establecer casi una doble residencia.
Pero El Sabalero siempre volvía. Todos los días volvía a sus villas panchas, sencillitas nomás, a las pequeñas cosas cotidianas que hacen grande la vida, que ponen en alto siempre una condición: la ternura.
LA SENCILLITA
Ha muerto José Carbajal, para los uruguayos un referente de sencillez, un cantautor popular de exquisita ternura, autor de himnos populares.
El Sabalero, del pueblo llamado Juan Lacaze, de fábricas papeleras y textiles, de pescadores junto al río de la Plata, en donde la sencillez abunda como grandiosa condición.
Se ha ido José Carbajal. Los pasajeros de los autobuses públicos de Montevideo ya no lo verán subirse con su guitarra, como hacía en los últimos tiempos, pedir permiso, acomodarse de pie en el medio del autobús y decirles que iba a pasar la gorra, es decir, iba a cantar y después les iba a pedir alguna moneda. Esas monedas iban a ir todas a los merenderos populares, allí donde los botijas podían llenar su pancita de comida caliente.
Botija, término uruguayo que equivale a pibe, chaval, niño, chavo, guaje.
Se fue José Carbajal. El hombre que le cantó a las cosas sencillas y se jugó por el país cuando éste lo necesitaba.
Que mezcló su música de guitarra con los tamboriles libres que trajeron desde su tierra aquellos negros esclavos.
TANTO CANTO TANTO TENGO
LA MUERTE