LA CANCIÓN DEL PARIA

"... y siempre voy vagando... y si algún día siente, mi espíritu, apagarse la fe que lo alumbró, sabré morir de angustia, más, sin doblar la frente, sabré matar mi alma... pero arrastrarla no" (O. Fernández Ríos)

viernes, 20 de noviembre de 2009

OVIDIO FERNÁNDEZ RÍOS - De lo mejor de la poesía uruguaya

"...Mi vida es trabajar continuamente
Mi vida es dando vuelta en mi tahona
Si es más bello el sudor en una frente
Que en la frente de un rey una corona

Vengan a mí los parias de la suerte
El que tenga un dolor que me lo diga
Que en mí siempre tendrán un alma fuerte
Que en mí siempre tendrán un alma amiga..."

Ovidio Fernández Ríos ha glosado profundamente en su numen el sentido de lucha que caracteriza a los grandes temperamentos emotivos. Vigoroso, luminoso y sutil ha llegado hasta su pueblo con su carga de laureles conquistados en una élite triunfal y ha llegado porque supo cristalizar en acción sus sentimientos, realizando así una verdadera función social. Porque el poeta se plasma por la misma inquietud del pueblo, pudiéndose decir que es una realidad integrante de éste. Los grandes poetas fueron siempre los que socializaron su numen por la verdad del dolor, como así mismo los que se destacaron por la verdad del pensamiento dinámico y humano". (Prólogo de uno de sus libros)

"...Como un clarín de guerra que dijera
A la máquina humana: ya es la hora
Que depongas tus fueros, triunfadora
Llega un ala de luces nunca vista
La evolución universal existe
Si ayer, conquistador de un mundo fuiste
Hoy otro mundo viene en tu conquista
Y ese otro mundo es la nueva frente
La juventud moderna, el siglo XX
Que no pide, que toma sus derechos
Por la fuerza o razón, sin Dios ni leyes
Gritando ante los tronos ya desechos
Viva la libertad, caigan los reyes
Viva la democracia soberana
Caiga la sombra, resucite el arte
Queden las catedrales en escombros
Y salve la juventud, titán que lleva
Otro mundo triunfal sobre los hombros..."
("Hombres Libres" - parte de una extensa poesía dedicada a Batlle y Ordóñez, recitada por primera vez por el poeta el 14 de diciembre de 1910 en el Teatro Stella de Italia)