LA CANCIÓN DEL PARIA

"... y siempre voy vagando... y si algún día siente, mi espíritu, apagarse la fe que lo alumbró, sabré morir de angustia, más, sin doblar la frente, sabré matar mi alma... pero arrastrarla no" (O. Fernández Ríos)

jueves, 8 de octubre de 2009

LOS MOTIVOS

Publicado en Semanario Entrega 2000 de Mercedes, asociando la lectura de José Enrique Rodó y el tema de la nostalgia, en virtud de la carta-respuesta que Zoilo Viera Castro me envió (también publicada en el Semanario), como complemento a "La canchita del Barrio Pamer" (relato 5, aquí publicado).
Proteo, un antiguo dios del mar en la mitología griega, tenía el poder de ver a través de las profundidades y de predecir el futuro, pero cambiaba de forma para evitar tener que contestar, haciéndolo sólo a quien era capaz de seguirlo a través de sus metamorfosis.
Cuando el viejo escriba dudó acerca de la nostalgia lo relacioné con palabras de Los Motivos de Proteo y también vincularla con el sentido de la existencia.
Con el consiguiente permiso transcribimos pensamientos de Rodó: "Reformarse es vivir y desde luego nuestra transformación personal, en cierto grado, ¿no es ley constante e infalible en el tiempo?"
Evolucionar, intentar sentirnos satisfechos, tratar de alcanzar lo difícil, superarnos. Por allí nos van acompañando estos pensamientos.
Nuestro escritor agregaba: "Cada uno de nosotros es, sucesivamente, no uno sino muchos, y estas personalidades sucesivas, que emergen las unas de las otras, suelen ofrecer entre sí los más raros y asombrosos contrastes".
El hombre que evoluciona porque no quiere detenerse en el tiempo ni se conforma con lo que buenamente le ponen en su paso. El hombre que se aventura en conocerse a sí mismo y saber de sus posibilidades hasta chocar con sus limitaciones, obviamente, sentirá nostalgia de sus personalidades pasadas. Porque lo agregaba nuestro escritor fallecido en Sicilia, buscando quien sabe que aprendizajes nuevos: "Cosa ninguna pasa en vano dentro de ti, no hay impresión que no deje en tu sensibilidad la huella de su paso".
Me resulta lógico asociar, gracias a las palabras de este escritor uruguayo, que la nostalgia vendría a ser fruto de nuestra evolución permanente. Consecuencia de nuestras personalidades que emergen unas de las otras. Sobre estas palabras podríamos bien afirmar que quien no tiene nostalgia seguramente ha vivido la vida en vano o simplemente ha dejado pasar el tiempo.
No es preciso llegar a ningún sitio. Basta con desafiar el camino e intentarlo. No se trata de triunfos o derrotas. De cada acción vale tomar lo mejor para evolucionar y sentirnos mejores.
"Perseveramos sólo en la continuidad de nuestras modificaciones, en el orden más o menos regular que las rige, en la fuerza que nos lleva adelante hasta arribar a transformación más misteriosa y trascendente de todas.
Somos la estela de la nave, cuya entidad material no permanece la misma en dos momentos sucesivos, porque, sin cesar, muere y renace entre las ondas. La estela que es, no una persistente realidad, sino una forma andante, una sucesión de impulsos rítmicos que obran sobre un objeto constantemente renovado".